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domingo, 7 de marzo de 2010

CONFERENCIA INAUGURAL DE LA CÁTEDRA LIBRE DRA. IRMA MARINA MENDOZA

San Juan de los Morros, miércoles 03 de marzo de 2010

Biblioteca Pública de San Juan de los Morros

Casa de la Cultura “Dr. Víctor Manuel Ovalles Carloman”



Felipe Hernández G.

Profesor Titular. UNESR

felipehernandez56@yahoo.es


Fotografías: Arturo Álvarez D'Armas





Honrado. Muy honrado me siento de hablarles en la mañana de hoy de la doctora Irma Mendoza. Agradezco a los intelectuales Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla por escoger mi nombre para que les presentara desde mi perspectiva, una semblanza de esta gentil y noble dama.

Inicio mi disertación diciendo, que:

Hablar de Irma Marina Mendoza pone en aprietos al más avisado. No hay, en efecto, ocurrencia más difícil que hablar de las cosas valiosas cuando por el trato cotidiano y permanente se han hecho tan familiares que las consideramos consustanciadas con nosotros. Para ponderar el valor del pan, de la sal, del agua y de la luz, es necesario alejarse un tanto y sentir su separación. Tal sucedió con Irma: llegamos a catar su calidad humana y profesoral cuando El Supremo solicitó su presencia y ella tomó la decisión de ausentarse de las ringleras docentes e históricas por las que siempre transitó.

Harto fascinante es la tarea de acercarse con ánimo escrutador y sentido crítico a la obra multiforme y fecunda de la doctora Irma Mendoza, quien fuera nuestra amiga, una gran venezolana, apasionada por la historia y la educación. Su producción despierta los más encendidos y justificados elogios enfocada desde cualquier ángulo. Si admirables fueron sus históricas participaciones como ponente en jornadas de distinto signo, también lo fue su dilatado y fecundo ejercicio magisterial, a la par de sus enjundiosos y bien documentados trabajos históricos. Idéntico parecer puede emitirse respecto a sus selectos escritos donde nos demostró sus aquilatadas competencias para el análisis riguroso y la exégesis literaria, apegada siempre a la rigurosidad que impone la ciencia de la historia.

La obra de Irma, posee un valor inconmensurable a la hora de izar el estudio del pasado del Guárico. Eso sí, ubicándola más allá del tamiz de las emociones y bajo la pupila histórica propiamente dicha. O, por decirlo de otro modo, asignándole el valor que le corresponde en el ojo de la razón. He aquí, entonces, el punto concéntrico para discernir en relación a la dimensión humana y a la obra legada por esta ilustre caraqueña y venezolana, iniciando el recorrido por la senda magisterial e histórica, fraguada por una mujer comprometida y plena de la talla de la doctora Irma Marina Mendoza.


Junto al conferencista intervención del Cronista de Camaguan Italo Jiménez Laya


Densa y sólida cultura, dominio perfecto de los recursos idiomáticos, amplia y diversificada información, profundidad conceptual y desvelada preocupación por expresarse en la más adecuada forma, son algunos de los atributos que se ponen de resalto en los escritos de esta talentosa intelectual, tan ejemplar por sus acciones como por sus obras.

Nada le fue ajeno, empero y amen, en su acción como historiadora la geografía guariqueña ocupó especial atención y significación, contribuyendo al acrecentamiento de su rostro como territorio, y su indeleble nombre en la esfera nacional. Como es sabido, la palabra historia proviene del sustantivo histor o alguien que ha visto para poder saber y saberse. En otro giro, tal como lo afirma el historiador Alexi Berríos – Berríos (2010), “la historia se afianza en lo sublunar y todo lo acontecido alrededor del hombre formará parte de la hechura temporal”. Estar ahí, como diría Heidegger: “existir, mostrarse, buscarse…” en el tiempo como convención bifurcada y terminar comprendiendo que estamos llenos de pasado. Eso sí, dándole siempre connotación verdadera a lo acontecido, sabiendo que el pasado se estudia desde el presente, situando al hecho en su contexto o correspondientes circunstancias.

En consonancia con lo expuesto, también compartimos con Alexi Berríos - Berríos, cuando sentencia, que “tarde o temprano, la balanza de la historia establece las dimensiones correspondientes al papel desempeñado por los hombres en la vida sublunar”, y es ahí donde pretendemos soportarnos, para atinar en la justa dimensión que reclama el perfil humano y la labor historiográfica de la venezolana Irma Mendoza.

Como historiadora, supo armonizar en decantada conjunción la riqueza expresiva con el acervo de datos obtenidos mediante la investigación metódica y rigurosa, sometida a los más actualizados procedimientos. Así lo atestiguan sus obras, expuestas en congresos, encuentros, jornadas, charlas, simposios y toda suerte de confrontación de saberes, valga recordar algunas de sus ponencias:

La Escuela Normal de Ortiz; El hato Alcornocal en el tiempo histórico colonial; Una Epidemia en Camaguán en el año 1846; El Cabildo de Pardos en Nirgua, siglos XVII y XVIII; Federico Brito Figueroa y la formación de historiadores profesionales en Venezuela; Conflictividad social en Tucupido, 1760-1840; Pueblos de doctrina, propiedad territorial y mayorazgo en los valles de Caracas: Nuestra Señora de la Encarnación de El Valle de la Pascua, 1620–1800 (que fue su tesis doctoral), y la Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico colonial, publicada en colectivo en el libro Resonancias de la Africanidad.

En esta última (2005:17), desvirtuó errátiles conceptos que se venían trasmitiendo acerca de la escasa o nula presencia de esclavos en el territorio de los llanos del Guárico durante el período colonial de nuestro país. Con fidedigna documentación, demostró una realidad muy distinta, para lo cual acotó en su obra, que la presencia de mano de obra esclava de origen africano en los hatos del Guárico Colonial llegó a representar más del 60%, lo que nos informa de su alto índice y de su importante significación económica y social, llegando a concluir, que “el espíritu de libertad reinante entre los esclavos, constituye un elemento esencial en la formación del llanero y que es imposible comprender el proceso de emancipación nacional sin hacer referencia a los negros de origen africano y sus descendientes que habitaron en la extensa geografía guariqueña…”

En consecuencia, los escritos de Irma nos muestran singularidades de la unidad histórica venezolana, transitando el nailon de los años hasta llegar a lo contemporáneo, asumiendo con transparencia el legado tácito de una historia concreta e inmodificable desde la perspectiva cientificista y societal.


Intervención del periodista e historiador José Obswaldo Pérez


Ahora bien, Irma Mendoza también captó la importancia del estudio de los lugares de Venezuela, es decir, de la historia regional y local como elementos consolidantes del ser nacional. En su caso particular, su preocupación la centró en el Guárico, a los estudiantes de la Maestría en Historia de la Universidad Rómulo Gallegos, les insistió en la elaboración de trabajos atinentes a las localidades y sus particularidades, buscando conectar los cuatro puntos cardinales del mapa territorial de la entidad, muchas veces escamoteado por elementos foráneos. Mejor todavía, un estado y un país desconocido y no sentido por sus hijos y una sociedad sumida en la inconciencia histórica.

Nos atrevemos a afirmar que conocía y compartía el sentir de don Mario Briceño Iragorry (1981:85), cuando sentencia:

Nunca alcanzará virtud creadora, ni crecerá cuanto es debido en nuestro espíritu la nación, la Patria total, capaz de abarcar en su seno los destinos de mil diversos pueblos, sino se profundiza su raigambre en la robusta individualidad de la Patria local, en el afecto inconmovible, al pueblo, al barrio, a la calleja, a la casa, en fin, donde corrieron los tiempos sin igual de nuestra infancia.

Como se puede ver, la doctora Irma Mendoza en sus investigaciones en el campo de la historia, puso de manifiesto cualidades que la colocan a la altura de un Marc Bloch (1886-1966), de un Mario Briceño Iragorry (1897-1958) o de un Federico Brito Figueroa (1922-2000), para nombrar sólo a tres eméritos historiadores fallecidos.

Sus escritos, muchos de ellos desperdigados por ahí, –que tal vez sobrepasen el centenar- constituyen paradigmas del buen decir historiográfico, por cuanto en ellos se aprecia de manera inobjetable de que manera se planteaba el carácter de ciencia que tiene la historia, con sus teorías, principios, método y métodos, normas, modelos y categorías, poniendo siempre de manifiesto todo lo que la identifica y le otorga el carácter científico-social, puesto que como lo afirmaba Marc Bloch (1986:26), “la historia como ciencia tiene como objeto fundamental al hombre”, así, muy asertivamente expone: “es el hombre el protagonista principal y la historia quiere aprehender a los hombres”, es decir, percibir y comprender a los individuos desde los diferentes contextos de la dinámica social, donde les corresponde desplegar, emprender o desarrollar acciones.

Amen de los valores específicamente históricos e historiográficos, la labor magisterial de Irma Mendoza es de obligante mención, ciñéndonos solamente al Guárico, la generosidad para formar nuevos relevos de historiadores en todos los municipios de nuestra entidad es inconmensurable, a través de la Maestría en Historia del Decanato de Postgrado de la Universidad Rómulo Gallegos fueron muchos quienes se nutrieron de las fuentes del saber de la homenajeada, quien con su elevado sentido de equidad y desprendimiento no escatimó esfuerzos para apoyar y enrumbar a todos aquellos que a ella acudieron en pos de sus consejos y enseñanzas. Elevada labor magisterial que ha fecundado con creces en las obras de muchos guariqueños que hoy encausan su quehacer investigativo por los senderos que de manera ponderada, con amor y paciencia generosa les trazó Irma.

Muchísimos son –y ya lo manifestamos antes- los escritos dejados por la doctora Irma Mendoza. Pero ella, quizás dejándose llevar por su consubstancial modestia, posiblemente no pensó en reunirlos todos y publicarlos. ¡Ojala que este valioso tesoro no se extravíe por los inclementes senderos del olvido o de la desidia! ¡Cuántas joyas representativas del buen decir académico y del correcto pensar historiográfico no podrán legarse a la posteridad! Recordamos hoy una muestra de los que hemos podido tener a nuestro alcance. Con su rescate y divulgación quedamos hoy comprometidos los auspiciadores de esta Cátedra Libre, la Universidad Rómulo Gallegos, sus exalumnos, sus amigos y todos los que profesamos a ésta singular ciudadana, educadora, paleógrafa e historiadora de vocación, profesión y oficio el más sincero afecto y la más profunda admiración. A ella también, la gratitud del pueblo guariqueño.

Como corolario no s atrevemos a decir, que con tales apreciaciones, Irma Mendoza vivirá para la historia brillando en lo alto de un canto suave que suele decir y decir, por el Guárico y por Venezuela.

Un momento del público asistente.


LA CÁTEDRA LIBRE DRA. IRMA MARINA MENDOZA


Cobijada por la impronta iniciática de los intelectuales guariqueños Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla, nace hoy miércoles, 03 de marzo de 2010, La Cátedra Libre Dra. Irma Marina Mendoza, es el derecho que les asiste como intelectuales y científicos sociales, con idoneidad suficiente para conducir una cátedra, donde difundir el pensamiento y la obra de tan insigne y preclara ciudadana.

Así, a la sombra tutelar del Sanjuanote, bajo el palio triunfal de azul sin palideces, coreado por voces de misterio que acarrea la brisa desde la montaña y el cerro Platillón y por voces de intimidad que musita en salmodia sin reposo El Castrero, donde fueron esparcidas sus cenizas. Acude puntual Irma Marina a una cita de jerarquía.

Pero es cita que escapa de la urdimbre del tiempo, desasistida de la conformación de caducidad, ajena al cansancio, y por tal trasciende por el marco de la rutina, desbordado el simple episodio y se hace quehacer vital para insertarse en la historia.

Torna una vez más, Irma Marina Mendoza a San Juan de los Morros, libre del torbellino de la vida en quietud y serenidad que no alteran cosas ni hombres; vuelve purificada de escorias y curada de flaquezas en el esplendor rutilante de sus días floridos; regresa descarnada de perecederas envolturas y sin voz en el tiempo, convertida en lección y hecha símbolo a través de una Cátedra Libre.

San Juan de los Morros y el Guárico todo han buscado para la justicia un valor propio: una hija de adopción; allega para el enaltecimiento presea sin artificio: un mujer de excepción; exhibe para la consagración definitiva gloria genuina: una maestra sin rival y una historiadora sin dobleces.

Por eso se le ablandan los artejos y le tornan a lozanía las carnes soleadas; la vieja sangre de cuatro siglos cobra ardores de mocedad y se ilumina el rostro e hincha el pecho y se le encienden de jubiló los ojos. Por eso su cielo es hoy más claro, más alegres los pájaros y más sonoro el río. Irma Marina Mendoza ha entrado en el afecto de la ciudad, se le ha quedado al Guárico en el alma. Y es éste el verdadero significado de la creación de esta Cátedra Libre; porque la cátedra hermana en la eficacia de un solo símbolo el triple contenido del pensar, del sentir y del querer guariqueño en todos sus alcances. Aquí queda para preservar contra el olvido, resistente a la mordedura de los años la faz, el alma y la obra de una vida cimera cuya altura no menguaran las nieblas que a ratos le tejen cercos de oscuridad. Tres caminos, una ruta: la grandeza.

Convergían en Irma, la mente lúcida y el hondo pensar, trabados sin desajustes los razonamientos, don de universalidad, poder de síntesis, como rasgos de su estructura mental; sentido del decoro, culto a la libertad interior, pasión de lo noble y de lo bello, repulsión instintiva a lo rastrero, lealtad a las propias convicciones, a la amistad y a la palabra dada, los lineamientos de su configuración moral, y como marco, cordialidad sin extremos, gentileza sin afectación, don de la palabra y don de gentes para un remate de auténtica grandeza.

Fue por signo y por elección, Maestra e Historiadora. Para tal la perfilaban esas sus dimensiones desbordantes de aptitud psicológica y social; y cuando por la conformación del deber ético y por requerimientos académicos, hubo de darse al apostolado de la docencia, hizo de ella su instrumento para la enseñanza de la historia que era su vocación vital. Si de todos es sabido éste su quehacer de naturaleza y de voluntad, sólo ahora la distancia descubre en ella perspectivas inéditas. Y así la palabra se le volvió semilla y la pluma arado para una siembra sin descanso, y el vivir mismo, empresa de riesgo y de fervor. Fue esta la jornada de la entrega, el camino del esplendor meridiano.

Hoy en lo que bien pudiésemos llamar el camino de triunfo, cuando se agota el tiempo, se descarna el espíritu y se muestran en desnudez el nombre y la vida. Alma, vida y nombre exhibe sin velos a Irma Mendoza a su regreso de la noche por la voluntad de dos intelectuales guariqueños de excepción: Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla.

Por esa voluntad, que es un indubitable gesto de lealtad y reconocimiento, torna Irma, para quebrar el silencio y reiniciar el diálogo, para recomenzar el magisterio de la inacabable siembra y realizar una maternidad de larga descendencia. Es la hora de la reivindicación, el camino del triunfo.

Vuelve a través de una Cátedra Universitaria, porque ésta sólo refleja la perennidad del nuevo quehacer; vuelve hecha símbolo y encarna la síntesis de un sistema de ideas que no envejecen, una forma de vida que se renueva con la poda de la adversidad, un sentido de trascendencia que de la circunstancia amasa permanencia y plenitud; regresa hecha norma para señalar caminos a la inquietud nacional, para introducir en la vida sin dolorosos retrocesos un germen de renovación, un impulso ascensional, torna hecha voz sin textura temporal para sanar la angustia y alentar el indispensable urgente reajuste de valores; torna hecha enseñanza para alzar mesnadas de redención histórica.

Y suenan los acordes, porque si alguna vez se conjugaron para el esplendor materia y espíritu fue en la existencia de Irma Marina Mendoza; si un tiempo llegaron a perfecta armonía gleba y luz fue en los días terrenales de esta mujer extraordinaria: bastaba catarle la envoltura para adivinar alma selecta; era suficiente tomarle la voz o el pulso de la mano, para llegar al filón de una contextura espiritual de excepción

Pero el signo funcional no se agotaba en los tiempos de leyenda, en la relación particular; trascendía el cerco individual, la zona de contingencia para campear en realidad y eficacia en el magisterio y la historia.

Un día llegó a San Juan de los Morros para un quehacer de jerarquía Irma Mendoza. Se adentró por las acogedoras sabanas y por los mil caminos del Guárico, hasta fundir con el paisaje su ancha y profunda humanidad; les tomó nombre y signo a las cosas y se convirtió en razón de vivir porque le llegó a la entraña del dolor y de la alegría. Por eso resolvió hacer de esta tierra razón de sus querencias y sus enseñanzas, para narrarle al tiempo a través de sus historias la hazaña de lo que ha sido; para mostrarle al día el riesgo y la posibilidad de la aventura. Irma Marina Mendoza y el Guárico, trenzados los brazos a través de esta Cátedra se asoman desde hoy a idéntico destino.

Nace la Cátedra Libre Irma Marina Mendoza, amparada en el pensamiento de Nietzsche, cuando dice que “lo que importa del árbol no es el fruto,… sino la semilla. Que es la que hace la diferencia entre los que creen y los que disfrutan… y porque todo lo que se hace por amor, se hace, más allá del bien y del mal".

Porque conscientes que “la primera semilla del alma racional es la esperanza; porque ella es la fuente de la vida”, así lo han decidido Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla, y para decírselos con palabras de la poetisa Liliana Echeverria Drummond (1974):

Con arcilla luminosa están modelando un cántaro.

Y brota una melodía en el aire de sus manos.

El tiempo rosa y plata cónstela sueños del alma.

Y tú que miras los mundos y sabes de sendas amplias, quieres dejar escondida una sonrisa en el cántaro.

Para que nunca se apague el brillo de una alianza.

Ni se olvide el corazón de encumbrar una palabra.



Otro instante del público asistente.


REFERENCIAS


BERRÍOS – BERRÍOS, Alexi. (2010): Mario Briceño Iragorry… bajo la óptica histórica. Valera - Estado Trujillo: UNESR. II Jornada Nacional de la Red de Historia Regional y Local de la UNESR. Zaraza, 25 y 26 de febrero de 2010.

BLOCH, Marc. (1986): Apología de la Historia o el Oficio del Historiador. Caracas, Barquisimeto, La Victoria: Coedición Fondo Editorial Lola de Fuenmayor / Fondo Editorial Buría. Colección Textos Clásicos.

BLOCH, Marc. (1975): Introducción a la Historia. México: Fondo de Cultura Económica.

BLOGS: Historiografías - Viento del Sur Editores - San Juan de los Morros y el Estado Guárico.

BRICEÑO IRAGORRY, Mario. (1981): Presencia e Imagen de Trujillo. Caracas: Biblioteca de Temas y Autores Trujillanos.

BRITO FIGUEROA, Federico. (1996): La Comprensión de la Historia en Marc Bloch. Barquisimeto: Fundación Buría.

ECHEVERRIA DRUMMOND, Liliana. (1974): Con Arcilla Luminosa. En: Revista Foro del Norte. http://www.hispanista.org/revista/norte/n1974/260/vers/260b.pdf

HEIDEGGER, Martín. (2005): El ser y el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica. Traducción: José Gaos.

MENDOZA, Irma Marina. (2005): “La Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico Colonial”. En: Mendoza, Irma M., Ramos Guedez, José Marcial, Vannini de G. Marisa y Jesús García. (2005): Resonancias de la Africanidad. Caracas: Fondo Editorial del IPASME.

NIETZSCHE, Friedrich. (2009): Obra Completa II: (Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal, La genealogía de la moral, El crepúsculo de los ídolos, El Anticristo). Madrid: Editorial Gredos.

En la ciudad de Valle de la Pascua, estado Guárico, a los veintiocho días del mes de febrero del año 2010.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Crónica de un último adiós

José Obswaldo Pérez


Puesto que polvo eres y a ser polvo tornarás

Génesis 3.


Las aguas del río El Castrero, en San Juan de los Morros, Guárico, recibieron cálidamente y acompañadas de pétalos de rosas las cenizas de la profesora Irma Mendoza, en un gesto humano y sensible de sus familiares de dejar acá in memorian los polvos de quien en vida dedicó toda su querencia al Guárico; con ello se simbolizaba el último adiós y se cumplía un deseo que algún día ella había pronunciado.

Las exequias de la profesora Irma Mendoza, traídas por sus familiares de Caracas (especialmente por su hermana, la profesora Fanny Mendoza), fueron recibidas en la Biblioteca Pública Rómulo Gallegos; allí, un grupo de amigos, familiares, ex-alumnos, compañeros de trabajo y profesores, se trazó el destino de trasladarnos al Balneario El Castrero, para finalmente presenciar el acto de esparcimiento de sus cenizas en el río, y así compartir su último adiós.

-Irma, no se ha ido. Irma se hizo luz,- resumió en palabras tras palabras, uno de sus mejores amigos, el profesor Alexis Tosta. Sentencia que rompía aquellas imágenes, como ocurre siempre en nuestros íntimos momentos, cuando se presenta la pregunta acerca de la vida y la muerte. Tosta habló en nombre de los familiares y los amigos de Caracas.

Por su parte, el doctor Argenis Ranuarez- cronista municipal de San Juan de los Morros-, los hizo en nombres de sus amigos guariqueños, en nombre de la academia y de sus alumnos. “Del espíritu guerrero de Irma Marina Mendoza, queda y quedará, mientras cada uno de nosotros tenga un acto de fe; mientras uno de sus alumnos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo o de sus admiradores -entre de los cuales me encuentro- tengan vida, habrá Irma Marina Mendoza viva, viva en la presencia gratificante de la memoria”.

Su sobrino Miguel Pepe Mendoza fue el encargado de esparcir las cenizas de su tía Irma, en una cascada de agua cristalinas y sonoras a la una de la tarde, donde el viento suave abrazaba, cordial, los cuerpos de todos los que presenciamos el acto de desprendimiento, porque así nacemos y así morimos; socializamos, creamos lazos, amistades, tenemos familia, seres a quienes amamos más allá de la muerte, pero de quienes tarde o temprano hemos de desprendernos físicamente. Y volvía la reflexión íntima sobre la vida y la muerte entre quienes presenciamos ese acto de amor de la familia.

Ese mediodía, entre el agua de un río, el cielo y el sol, el suave viento llevaba las cenizas y el espíritu de nuestra querida amiga Irma; volaba y quizás algunos nos la imaginamos libre, ahí de pies junto a los otros, con el ruido de la cascada, y enfrente de una poza de aguas tranquilas. Las emociones iban, venían; mientras veíamos aquel pequeño salto recordábamos a Irma, sentíamos la mutua compañía al reconocer que en las cenizas regadas en el agua iba su espíritu y nos figurábamos su recuerdo, lo que de ella se nos queda en la memoria, cada quien con una parte de la Irma que conocimos.

El viento suave y el cielo, los rayos del sol apacible, fueron también compañía propicia para traer a nuestra imaginación los recuerdos que de ella teníamos, porque en el eterno tiempo que existe, los seres humanos tenemos el propio tiempo, el que nos toca vivir, para después quedar en el recuerdo, en la memoria de cada persona que nos conoció: los amigos, los familiares, los seres que nos amaron o que nos odiaron, cada uno de ellos se queda con un trozo de nuestra historia.

Quizás desde este día, la profesora Irma Mendoza amanece con el sol que se refleja en las aguas de El Castrero, o más allá en la vuelta de un riachuelo o las mismas aguas del río Guárico; o, en cualquiera partes de estas tierras anchas e inmensas, saludando a los hombres y mujeres que visitan este lugar y respiran su naturaleza, ese llano que, en los días de verano, es un horizonte infinito, pero en las tardes, cuando el horizonte y el sol se unen, se convierte en espejo de uno mismo; y ahí Irma tendrá un interlocutor incansable para seguir contando historias, que ya no estarán en las páginas de algún artículo o libro sino frente a nuestros ojos, cuando veamos el inmenso horizonte, porque las historias que leemos no son sólo las de la historiadora sino las que, al leer, nos leemos a nosotros mismos.

Fotografías: José Obswaldo Pérez

lunes, 16 de noviembre de 2009

UN ADIOS A IRMA MARINA

Felipe Hernández G.


Cuando muy temprano en la mañana del miércoles 11, los amigos Egilda Rangel Porras, primero y Arturo Álvarez D’Armas después, me enteraron de la muerte de Irma Mendoza, lo primero que acudió a mi memoria fue la confesión de San Agustín: “Como es la vida, así es la muerte”. Porque Irma Mendoza murió como vivió ¡luchando! ¡Soñando!. Ya lo dijo el poeta Virgilio, El sueño es hermano de la muerte”. Es miércoles 11 de noviembre de 2009, horas antes, a la 1 y 45 minutos de la madrugada, en el Hospital Clínico Universitario de Caracas, después de una tenaz batalla por la vida, se nos fue Irma Marina, como le gustaba que le llamasen. Educadora por vocación y convicción e historiadora de profesión y oficio de acrisolados quilates.

Ante el dolor que produce la partida, escribió Baudelaire, que “el tiempo devora la vida”, y afloran los recuerdos de lo que se ha vivido. En esta infausta hora, cuando la tristeza por la amiga ida nos asola, solo recordar parte de su trayectoria vital para la posteridad, alienta. Así, recordamos que a Irma la conocimos en el año 1986, cuando se desempeñaba como presidenta de la Junta Calificadora Nacional del Ministerio de Educación. Desde entonces comenzamos a tratarnos y se inició una larga y fructífera amistad, que se prolongó en el tiempo y se acrecentó en el afecto.

Nos encontramos nuevamente en los pasillos y en las aulas del Centro de Altos Estudios Alejandro de Humboldt de la Universidad Santa María en Caracas, donde realizamos el doctorado en Historia, que condujo sabiamente la mano y el pensamiento del eminente historiador y gran venezolano que fue el doctor Federico Brito Figueroa, y otros preclaros maestros como Alfonso Rumazo González, Manuel Pérez Vila, Pedro Felipe Ledezma, Juan Bautista Fuenmayor, Ramón A. Tovar, Nikita Harwich Vallenilla, Ramón Lozada Aldana, Reinaldo Rojas, Raiza Vivas de Daza, Carmen Saín de Gutiérrez, y otros. Ahí se consolidó la amistad, y a ella se sumaron amistades comunes como la de Miriam Meza de Borges, María Egilda Rangel Porras, José Marcial Ramos Guedez, Manuel Carrero, Nidia Cárdenas, José María Surga, Blanca Sánchez Blasco, Elsa Barrios Romero, Damelis Yegüez, Elis Freitas, Lucila Lista, Blanca Montoro, Emma Martínez, Cecilia Vivas, Diógenes Molina, y muchos más.

Volvimos a encontrarnos cuando ocupó la Secretaría de Educación y Cultura del estado Guárico en el año 1999, durante la primera gestión como gobernador de Eduardo Manuitt Carpio, la conseguimos haciendo equipo con la profesora Belkys Figuera Carpio. De ahí, por solicitud del para entonces rector, doctor Federico Brito Figueroa, pasó a la Universidad Rómulo Gallegos, como profesora de Postgrado en la maestría en Historia, donde junto con el doctor Elis Mercado, formó un gran equipo que permitió abrir y consolidar las maestrías en Historia en San Juan de los Morros, Valle de la Pascua y Altagracia de Orituco. Por expresa solicitud suya, formamos parte de ese equipo; fue y ha sido arduo el trabajo; de ahí han egresado un significativo número de postgraduados en Historia, profesionales guariqueños que son, en buena medida, hechura de Irma.

Téngase entre ellos, en San Juan de los Morros, a: Jeroh Juan Montilla, Mayerling Colmenares, Adriana De Abreu, Gledys Da’ Silva, Aura Marina Betancourt, Pablo Pérez, Aura Gómez, Oneida Martínez, y otros. En Ortiz: José Obswaldo Pérez Ascanio. En Calabozo: Ubaldo Ruiz y Eduardo López Sandoval. En Valle de la Pascua: Mélida Loreto de Díaz, Rosa María Álvarez, Carmen Diamora García, Antonio Campos, Maritza Márquez, y Yusdalis Celis. En Las Mercedes del Llano: Sorángel Ruiz Castro, Orietta Ortiz Mendoza y Xiomara Romero Abas. En Zaraza: Marlin Acosta y Lisbeth Rondón Rengifo. En Tucupido: Yamira González. En Altagracia de Orituco: María Luna. En El Socorro: Nervis Carpio. En Santa María de Ipire: María Mercedes Sarmiento Márquez; y en San José de Tiznados: Mariali Gondelles Bolívar.

Fue largo el surco de semillas sembradas por Irma en el Guárico, muchas de ellas florecientes y dando frutos, otras por florecer. A muchas nos tocará encausarlas para que germinen sus trabajos finales de grado. Ella hizo lo suyo. Era su sueño.

El auditorium y la Casona Universitaria, son mudos testigos de los pasos de Irma Mendoza, de las sesudas asesorías y de las importantes investigaciones historiográficas sobre el Guárico todo, que de ahí salieron, todas asesoradas por ella.

No sólo como profesora del Postgrado en Historia dictó cátedra Irma. Aquí en Guárico también lo hizo como investigadora, ponente y conferencista en encuentros, congresos, seminarios, conversatorios, coloquios y jornadas llevados a cabo en nuestra entidad. Muchas veces la acompañamos, en otras coincidimos, y a otras envió su ponencia para que la leyeran. Así, siempre nos alentó y nos acompañó en todos los Encuentros de Historiadores y Cronistas Guariqueños realizados en Valle de la Pascua, no faltó a ninguno. Pero también la vimos en Calabozo, en Camaguán, en San Juan de los Morros, en San Sebastián de los Reyes, en Chaguaramas, en Las Mercedes del Llano, en Ortiz. Ahí quedan sus ponencias. Investigaciones realizadas con gran rigurosidad, donde observamos un particular conocimiento y una especial maestría en el uso metodológico de la ciencia de la historia, aplicando las categorías de totalidad y lo interdisciplinario en la goehistoria guariqueña. Fundamentaciones hechas con información y documentos de fuentes de primera mano, obtenidas en el Archivo Arquidiocesano de Caracas, el Archivo General de la Nación, la Academia Nacional de la Historia, el Registro Principal del estado Guárico y de sus municipios, entre otros.

De ahí salió su ensayo "Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico colonial. Siglo XVIII", publicado en: Resonancias de la Africanidad. Libro escrito a cuatro manos con Marcial Ramos Guédez, Marisa Vannini de Gerulewicz y Jesús García, y publicado por el Fondo Editorial del IPASME, en el año 2005.También en la prensa regional dejó su impronta, son muchos los ensayos, crónicas y artículos publicados en los diarios El Nacionalista, La Prensa del Llano, La Antena, y en otras publicaciones regionales.

Considero que Irma Mendoza y Arturo Álvarez de D’ Armas, cada uno por su lado, son pioneros de los estudios sobre la negritud y la africanidad en el Guárico, cuando nadie hablaba de la presencia esclava en estos confines, levantaron ellos su voz y comenzaron a escribir.

Está vivo en nuestro recuerdo el homenaje que en su honor organizaron Arturo Álvarez D’ Armas y Jeroh Juan Montilla, fue en el Teatro de Bolsillo de la Casa Artesanal, en la calle Róscio de San Juan de los Morros, el día viernes 11 de julio de 2008. Le correspondió el honor de leer el discurso de orden, al doctor José Marcial Ramos Guédez, un discurso sentido, como solo puede hacerlo un amigo, conocedor de la vida y la trayectoria académica y profesional de la homenajeada, todo un maestro. Y de moderador fungió Jeroh Montilla. Todavía retumba en mis oídos, la voz grave, como de trueno del doctor Argenis Ranuarez Angarita, “¡Aquí estoy Irma Marina! Vengo a rendirte homenaje…”, sencillamente magistral. Adolfo Rodríguez, presentó una hermosísima semblanza que tituló: Irma Mendoza: Una emoción al servicio de la Historiografía Llanera. Edgardo Malaspina, al final de sus palabras, en un gesto de caballerosidad, le entregó un hermoso ramo de flores. También estuvimos y hablamos: Oldman Botello, Miriam Meza de Borges, Ubaldo Ruiz, Oneida Martínez, y Fabiola Bolívar. En mi ponencia, además de un exordio sobre la dimensión humana e intelectual de Irma Mendoza, leí una semblanza biográfica sobre monseñor Rafael Chacín Soto, en razón que ella siempre me manifestó su interés como investigadora por este polifacético sacerdote, de quien decía, “se había escrito y estudiado poco”, especialmente sobre su personalidad y su obra, así como sus aportes a Valle de la Pascua y al Guárico. Consideraba que era una tarea pendiente. Del Padre Chacín después volvimos a hablar muchas veces, dado su interés porque se conmemorara su centenario en el año 2010. En líneas generales, el homenaje fue un acto sencillo, ameno, como en familia, muy sentido. Homenaje en vida, como debe ser.

El amor de Irma por el Guárico fue infinito, desde el año 1999 aquí se aquerenció, casi toda su acción investigativa en el campo de la historia la encausó hacia la Historia Regional y Local del Guárico. Como paleógrafa oficial en el Archivo General de la Nación, fueron muchos los guariqueños que acudieron a ella, para reconstruir cadenas titulativas de la propiedad territorial en esta entidad, a quien pudo ayudar, lo ayudo, con tesón, con desprendimiento, sin otro interés distinto al de servir. Así fue su vida.

Hoy ha arribado al puerto de todos los dolores, como católica y fiel devota de la Virgen del Carmen, acude a su cita con el Creador, nos queda su accionar de docente e historiadora comprometida y militante, traducido en el importante legado, que lo constituyen su ejemplo, sus enseñanzas, su obra, que perdurarán en el recuerdo de quienes fuimos sus amigos, sus compañeros de sueños y esperanzas, de quienes fueron sus alumnos, y de todos aquellos que la irán conociendo a través de su obra escrita legada a la posteridad. Quizás sin saberlo, Irma hizo de la vida un combate, y se enfrentó a ella con amor, que es es el arma más poderosa, según el decir de Aldous Huxley. Eterna paz.

En Valle de La Pascua, a los 11 días del mes de noviembre del año 2009.


Nota del Administrador del Blog: La fotografía que ilustra este artículo del profesor Felipe Hernádez nos fue suministrada por Ollantay José Castillo y Mendoza, hermano de la profesora Irma Mendoza, el cual está actualmente residenciado en España

martes, 23 de junio de 2009

¿Dónde nació Pedro Camejo, el Negro Primero?

Ponencia presentada en el I COLOQUIO AFROVENEZOLANO "JUAN PABLO SOJO" BIBLIOTECA PÚBLICA CENTRAL, San Juan de los Morros, Estado Guárico 21 de mayo de 2009


Eduardo López Sandoval

Abogado e historiador


EN LA VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO.

Ante el título de la presente ponencia, que es la pregunta, ¿DÓNDE NACIÓ PEDRO CAMEJO, EL NEGRO PRIMERO?, tenemos el nombre de este primer aparte, que es: EN LA VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO.

Determinar el lugar dónde nació el Prócer de la Independencia, Pedro Camejo, es un espacio para el debate entre historiadores. Luego desarrollaré algunas ideas acerca de este tema del “debate”, de la confrontación de ideas y posiciones que se tienen acerca de controvertidos aspectos de la historia.

Veamos que nos dice el profesor de Historia de Venezuela Ubaldo Ruiz, Maestro-Historiador de la Universidad Experimental Rómulo Gallegos, ante la pregunta, que es el repetido título de este trabajo: ¿DÓNDE NACIÓ PEDRO CAMEJO, EL NEGRO PRIMERO?. La respuesta textual fue: “Yo creo que, … aplicando los conocimientos, la lógica, … y un poquito de cariño por esta tierra, yo creo que: …Pedro Camejo, el Primero, nació en Calabozo”.

“Pedro Camejo, valeroso Teniente de Caballería al servicio del General José Antonio Páez. Conocido como Negro Primero, por ser negro y el primero en entrar en combate. Nació en algún lugar del Alto Llano alrededor del año 1.790.”.

Destáquese la imprecisión al afirmar que: “Nació en algún lugar del Alto Llano alrededor del año 1.790”. Esto lo afirma la página oficial E:\Portal Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.htm, en el aparte denominado Héroes y Personajes Ilustres.

En el portal de Internet identificado: E:\Pedro Camejo (El Negro primero).htm, se lee: “Pedro Camejo. (El Negro Primero).

Pedro Camejo nació en San Juan de Payara, Estado Apure en 1790. El apodo de Negro Primero que le distinguía se había inspirado en su bravura y destreza en el manejo de la lanza. Vecino de Achaguas o de San Juan de Payara. Había sido esclavo de Vicente Alonzo, de Apure.”.

La denominada Gran Enciclopedia de Venezuela, también fuente de Internet, dice: “Nació en los llanos venezolanos hacia 1790.”.

La respetada enciclopedia de la Fundación Polar afirma que era un teniente del ejército patriota vecino de Achaguas o de San Juan de Payara. Y dice textualmente: “Había sido esclavo de Vicente Alonzo, de Apure.”.

En la página: E:\VENEZUELA VIRTUAL Historia de Venezuela Personajes Ilustres Pedro Camejo.htm, se nos dice: “Pedro Camejo nació en San Juan de Payara, Estado Apure en 1790. Pertenecía a la clase esclava y trabajaba para Vicente Alonzo.”.

Seguimos con la red virtual:

El Historiador, Oldman Botello, me escribió a través de la red:

“Hola: En mi librito sobre Cunaviche consigné lo que me dieron dos viejecitos en la plaza Bolívar de ese pueblo hace como diez años, que el Negro Primero nació en Las Tapias, al suroeste de Cunaviche y no en San Juan de Payara.”.

Repito: el tema es por demás interesante para el debate. Podríamos decir que ya hay un debate no declarado.

Hablemos de Historia y Debate. Hablo ahora, entonces, de una nueva Escuela de Historia nacida en España, que se denomina precisamente Historia a Debate. Y representa una alternativa de la teoría de la historia ante la crisis de los paradigmas de estos tiempos de albores de siglo, que se fundamenta en la posibilidad de aprovechar las ventajas de la comunicación por Internet para realizar, acerca de los temas históricos, un debate donde no existan las tradicionales fronteras que impidan la participación de todos los historiadores del globo. Los cultores de esta corriente de pensamiento historiográfico, que se disemina en el mundo con la potencia que el medio de la telemática les permite, dicen, en la presentación que podemos leer en cualquier parte del mundo, y a cualquier hora, que la Historia a Debate, -que abrevian Had-, es:

“HISTORIA A DEBATE es una RED estable que, en tiempos de fragmentación, comunica y reúne a historiadores de todo el mundo, mediante actividades presenciales y en la red de redes, dentro y fuera de las instituciones académicas, que busca dinamizar intercambios y contactos multilaterales entre sus miembros más allá de las fronteras de la especialidad y de la nacionalidad, de las diversas filias y fobias, de cualesquiera ideología cerrada.

“HISTORIA A DEBATE es un FORO permanente de debate, en tiempos de transición paradigmática, sobre la metodología, la historiografía y la teoría de la historia; sobre la práctica renovada de la investigación y de la divulgación histórica; sobre la docencia de la historia, en la universidad y en las enseñanzas medias, y su relación con la investigación y la reflexión historiográfica; sobre los problemas académicos, profesionales y laborales de los historiadores, sobre todo jóvenes; sobre el interfaz y el compromiso del historiador con la sociedad, la política y la cultura de nuestro tiempo.

“Procuramos, en consecuencia, a través de un intercambio académico y digital, de la investigación, la reflexión y el contraste de pareceres, aquellos consensos posibles y necesarios, los nuevo (s) paradigma (s), para, desde la diversidad, afrontar con éxito los cambios históricos e historiográficos que nos trae el nuevo siglo.

“HISTORIA A DEBATE es un TALLER de experimentación y puesta al día, en tiempos de grandes retornos, en todo lo relativo al uso crítico y reflexivo de las fuentes, a los temas, teorías y enfoques de la investigación empírica, a lo que -sin duda, restrictivamente- llamamos oficio de historiador. Nos interesan nuevas propuestas de líneas de investigación, incluyendo las que están surgiendo, o que pueden surgir, de la reformulación creativa de los enfoques sabidos, porque pensamos que ni lo nuevo es necesariamente bueno y lo viejo necesariamente malo.

“HISTORIA A DEBATE es, en suma, un PROYECTO historiográfico, en tiempos de individualismos, abierto y global, de jóvenes -y menos jóvenes- historiadores, para cambiar el mundo de la historia (nos contentamos con seguir influyendo positivamente sobre los cambios en marcha) con propuestas de avance y progreso histórico e historiográfico para su debate y virtual consenso en la plural comunidad internacional de historiadores.

“HISTORIA A DEBATE ha dado el 11 de septiembre de 2001 un importante paso como PROYECTO colectivo con la elaboración y difusión de un MANIFIESTO que nos define como tendencia historiográfica, sin menoscabo de la pluralidad de la red, en debate y relación con la continuidad simple de la historiografía de los años 60 y 70, el positivismo que renace y el posmodernismo que decae.”

Esta información la podemos encontrar en la página web de la red Internet: www.h-debate.com

Y la dirección de correo electrónico es: h-debate@cesga.es .

Esta página cuenta con 2745 historiadores de 47 países.

Después de hablarles del debate de la red, veamos ahora que nos dice la fuente tradicional. Tocable, no virtual, acerca del tema: ¿DÓNDE NACIÓ PEDRO CAMEJO, EL NEGRO PRIMERO?.

En el XI Encuentro de Cronistas e Historiadores, realizado en Valle de la Pascua el pasado año, el Historiador Miguel Álvarez Díaz, Productor y Conductor del programa de radio local Ondas Canarias, presentó la ponencia denominada: EL PARENTESCO DE LA FAMILIA CAMEJO Y RODRÍGUEZ CON EL LIBERTADOR DE URUGUAY JOSÉ GERVASIO ARTIGAS. Y en su página 7 escribe un Aparte que denomina, PEDRO CAMEJO “EL NEGRO PRIMERO”, que a la letra dice: “Según el historiador canario David Wenceslao Fernández (1992), esta familia Rodríguez Camejo, fue dueña del esclavo Pedro Camejo, conocido en la historia como “El Negro Primero”, nacido en Calabozo, que formó parte del ejercito de Boves y Morales. Y en 1816 pasa a las filas, como otros tantos llaneros, al Ejercito Republicano con el General Páez hizo toda la campaña de los Llanos, hasta que ascendido a Teniente de Caballería por su coraje y valor por el General Páez, murió heroicamente en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, dejando fama de haber sido valeroso y temerario como pocos.

“El General monárquico Ruperto Delgado, Calaboceño, yerno del General Morales, que ya estaba casado con una hija de este y Josefa Bermúdez Marín con quien había contraído matrimonio en Barcelona, en 1809. El General Ruperto Delgado estaba casado con Mariana la hija mayor, apunta en sus memorias que Pedro Camejo estuvo bajo sus órdenes en el Batallón de Caballería “Lanceros de Calabozo” hasta que deserto (SIC) y se fue con el otro grupo de llaneros para las filas del General Páez, en el año 1816.”.

(Vale este paréntesis: el Investigador de la Ponencia menciona como fuente al historiador canario, David Wenceslao Fernández, fuente que además es citada en las Referencias Bibliográficas de la Ponencia con el título INFLUENCIA DE ICOD DE LOS VINOS EN HISPANOAMÉRICA. Además de esta fuente, el autor de esta Investigación, Miguel Álvarez Díaz, nos ha informado que se corroboró esta información en el Archivo Militar de Segovia, en España. En este archivo se recogen los informes del General realista de origen canario, Francisco Tomás Morales Guedes y de su yerno, el también General Realista, -y calaboceño por más señas-, Ruperto Delgado, en la que se indica que el Negro Primero perteneció a sus filas, y lo cuenta dentro de los 220 llaneros que desertaron en el año 1816 para incorporarse a las filas de Ejército Republicano al mando de Páez).

La obra CALABOZO SIGLO XIX, del Historiador Adolfo Rodríguez, acerca del caso en debate, ¿DÓNDE NACIÓ PEDRO CAMEJO, EL NEGRO PRIMERO?, nos dice en el Capítulo que denomina TEATRO DE MISERIA Y CALAMIDADES, y cita al Padre José Ambrosio Llamozas quien el 31 de julio de 1815 escribe un memorial al rey Fernando VII, a quien le dice, le parece faltar, -cito-, “a los deberes de mi encargo y a los gritos de mi conciencia, en no manifestar con sencillez y verdad a V.M. lo que concibo y entiendo ser conducente a instruir su Real animo”.

Continúa el Padre Llamozas, a la letra: “Las desgracias que por tantos años han afligido al territorio de Venezuela, los horrores que han destrozado este hermoso país cubriéndolo de sangre y de desolación, sus pueblos desiertos, sus campos convertidos en depósito de restos humanos, el inocente a las puertas de la mendicidad, viudas llorosas, padres indigentes aunque nacidos en la abundancia, esposos sin consuelo, la orfandad y el exterminio señoreando las moradas del pobre y del rico, el noble y el plebeyo … el desorden, la anarquía, la infidelidad de malos vasallos y el encarnizamiento sin ejemplo, advertido constantemente en aquel teatro de miserias y calamidades …”.

Continúa el Profesor Adolfo Rodríguez, en este Capítulo muy bien denominado TEATRO DE MISERIA Y CALAMIDADES, esta vez citando a De Armas Chitty, diciendo que: “Otros calaboceños según J. Llamozas “acosados y perseguidos … pasaron al Apure y se distinguieron en la causa patriota: El General Florencio Jiménez, los coroneles H. Mujica, Francisco Guerrero, José Francisco Hurtado, Remigio Lara, Justo Silva, Comandante Diego Parpacén, Manuel Ojeda, Luciano Hurtado, Camejo conocido por el Primero, José Mirabal; oficiales Manuel Figueredo, Manuel Baldonado, Ramón García Mora, Marcelino Velásquez, Ramón Delgado, Dionisio Parpacén, Francisco Villamediana, y Comandantes de Guerrillas Francisco Carrasquel del Guayabal, el Indio José López de Guardatinajas, y Valentín Cortés y Sandoval de El Rastro”. (Rodríguez, Adolfo, pp 43-47, 2004).

Acerca del personaje en discusión, se ha pretendido colocarlo en posición de homenajeado al colocar su supuesta imagen en el billete de 5, cuando no sabemos dónde nació, dónde reposan sus restos, a dónde fueron a parar sus haberes militares, dónde está su familia. El recientemente fallecido Cronista de la ciudad de El Sombrero sí escribió: “Negro Primero Guariqueño por Evidencias”, que es el título de artículo que en dos entregas publica en un periódico regional de finales del año 1990. El Cronista Manuel Aquino escribe, luego de hacer referencia a los héroes de la historia patria nacidos por estos llanos guariqueños, y que han sido disputados sus orígenes por otras regiones, y nombra al Coronel Juan José Rondón, General Manuel Cedeño, Juan Ángel Bravo, entre otros. Acerca del Negro Primero dice el Cronista, a la letra: “Ahora abordamos algo sumamente curioso, el caso del más pintoresco, humilde, ingenuo y dicharachero de los héroes, a quien tantas veces ha cantado la épica: Pedro Camejo, considerado apureño de San Juan de Payara por antonomasia y honra del gentilicio, epónimo del municipio. Sobre el cual debemos analizar las siguientes circunstancias: el Dr. Eduardo Hernández Cartens, destacado intelectual y conspicuo apureño, cronista de la ciudad de Achaguas, en una oportunidad me manifestó, “nosotros sabemos (intelectuales apureños) que el Negro Primero no es apureño pero lo aceptamos”. El contador Manuel Moreno, igualmente apureño, sostiene la versión de que es guariqueño de San José de Tiznados.”

Más adelante el Historiador Aquino hace una interpretación de un pasaje de la Autobiografía de José Antonio Páez. Pedro Camejo, entra en la historia de la pelea por la libertad de Hispanoamérica sin duda por su valor y entrega a la patria, pero también por el destacado que le hace Páez en su autobiografía, quien relata el diálogo entre Camejo y el Libertador como sigue, Bolívar le pregunta por qué sirvió primero en las filas realistas antes de enrolarse en las filas patriotas:


¿Pero qué le movió a V. a servir en las filas de nuestros enemigos?

Miró el negro a los circundantes como si quisiera enrostrarles la indiscreción que habían cometido, [les había pedido que no le dijesen al Libertador que había peleado bajo las órdenes de Bóves] y dijo después:

Señor, la codicia.

¿Cómo así preguntó Bolívar?

Yo había notado, continuó el negro, que todo el mundo iba a la guerra sin camisa y sin una peseta y volvía después vestido con un uniforme muy bonito y con dinero en el bolsillo. Entonces yo quise ir también a buscar fortuna y más que nada a conseguir tres aperos de plata, uno para el negro Mindola, otro para Juan Rafael y otro para mi” (Resaltado en negrillas nuestro).

En la segunda parte del trabajo del Cronista guariqueño, continúa: “Don Bernardo Bautista Marrero (el isleño), fue el propietario más poderoso en las inmensas llanuras apureñas, aunque su residencia habitual era nuestro pequeño pueblo de El Calvario, al que tanto quiso y amó como al pueblito de Arafo, en las Islas Canarias, de donde era natural. Administraba sus cuantiosas propiedades hasta los llanos de Casanare, por intermedio de encargados o representantes. El 30 de septiembre de 1812, otorgó su testamento (El Calvario), y el numeral 8 del cuerpo de bienes menciona el hato Merecure comprado a los herederos de Don Sebastián Mier y Terán, compuesto de 58 leguas, además de casas, fundaciones, corrales, en el cual había sembrado 80 mil cabezas entre ganado y bestias y los esclavos: José María y su mujer Carmen, Miguelote y su mujer Felipa dos hijos de estos Juana y Miguel, Juan Rafael, Pio Diego, Toribio Gregorio, Juan Blanco Andrés, Pedro José Eusebio (supuestamente Negro Primero), Manuel José Becerra Xavier, Felipe, Juan, Carlos Francisco, Mindola, José y Juana. El hato Merecure pertenece actualmente a la sucesión Hernández Vásquez y está situado en jurisdicción de San Juan de Payara. Indudablemente que Pedro Camejo, pertenecía a la servidumbre de ese hato como esclavo marrereño (Pedro José Eusebio), el General Páez dice que había sido esclavo de Don Vicente Alfonso, no cabe duda que Alfonso era representante de Marrero…”.

Sigue el Cronista Aquino más adelante: “Cuando Camejo sostiene el dialogo con el Libertador representado por Páez, igualmente le dice que había ido a la guerra en procura de tres aperos de plata para compartirlos con sus compañeros de servidumbre Mindola y Juan Rafael. El Dr. Fleitas Beroes lo plastifica en versos(el dialogo): ¡Me llamo Pedro Camejo/ realista que se fugó; / solo aspiro Mayordomo/ una casaca marrón/ un penacho bien bonito/ que pegue con mi color;/ freno y charnelas de plata/ un caballo correlón/ una Santa Catalina,/ un machete bien cortón/ ser obediente a su mando,/ combatir en pelotón,/ encontrar para Mindola/ aperos de distinción,/ para el negro Juan (Rafal)/ silla nueva con pellón/.

“Estas evidencias nos suponen que efectivamente, el héroe era guariqueño, posiblemente de El Calvario.”

Concluye Aquino: “Nos faltaría obtener otros documentos de indispensable valor y atinentes para esta aclaración, siempre que estemos asistidos por la razón y la justicia.”

He aquí, amigos historiadores, un interesante tema para la discusión académica: Pedro Camejo, el Negro Primero, nació en Calabozo. Quienes piensen diferente están invitados al DEBATE, y los que coincidamos también.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Álvarez D., Miguel. El parentesco de la familia Camejo y Rodríguez con el Libertador de Uruguay José Gervasio de Artigas. Ponencia XI Encuentro de Cronistas del Estado Guárico. Valle de la Pascua. 2007.

Arencibia de Torres, Juan J. Francisco Tomás Morales Guedes, Capitán General. Copia de texto.

Castillo Lara, Lucas G. Villa de todos los Santos de Calabozo. El derecho de existir bajo el sol. Ediciones Fundación Carlos del Pozo. Calabozo. Guárico. 1996.

De Armas Chitty, J.A. Historia del Estado Guárico. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1982.

Febres Guevara, José A. Los Héroes de las Queseras del Medio. Segunda Edición. San Cristóbal. Estado Táchira. 1990.

Fernández, David W. Influencia de Icod de los Vinos en Hispanoamérica. Asociación de Amigos Icodenses en Venezuela. Primera Edición. Impresos Loxan. Caracas. 1991.

Páez, J. A. Autobiografía Tomo I. Editorial Bedout S. A. Medellín. 1973.

Páez, J.A. Autobiografía Tomo II. Editorial Bedout S. A. Medellín. 1973.

Rodríguez, Adolfo. Calabozo Siglo XIX. Publicaciones del Rectorado. Universidad Rómulo Gallegos. Editorial Miranda. Villa de Cura. Estado Aragua. 2004.

Héroes y Personajes Ilustres. E:\Portal Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.htm.

E:\Pedro Camejo (El Negro primero).htm.

E:\VENEZUELA VIRTUAL Historia de Venezuela Personajes Ilustres Pedro Camejo.htm

Historia a Debate. www.h-debate.com

Botello Oldman. Conversación acerca del lugar de nacimiento de Pedro Camejo.

Fotografía. Arturo Álvarez D'Armas.